Pandora Mirabilia | Género y comunicación

Coeducación


Hablamos de coeducación para referirnos a un proceso intencionado de intervención que potencia el desarrollo de niñas y niños, mujeres y hombres, partiendo de la existencia de dos sexos diferentes y las diversidades dentro de cada uno (forma de entender la sexualidad, código cultural, habilidades y motivaciones, capacidades funcionales...).

Cuando la educación mixta dice dirigirse a un sujeto universal neutro, en la práctica el referente es masculino, con determinadas características. Se reproduce así una mirada androcéntrica (pone en el centro al hombre) que excluye o infravalora a las mujeres (en los materiales escolares, el lenguaje, e incluso los objetivos). Partir de que existen cuerpos sexuados no es asumir los mandatos de género que establecen cómo deben ser las mujeres y los hombres. Al contrario, la escuela tiene que potenciar que cada niño y cada niña pueda dar un sentido libre a su identidad sexual, haciendo visible que entre los dos sexos es posible y deseable una relación de autonomía e intercambio y no de desigualdad o subordinación, y ofreciendo referentes masculinos y femeninos que les ayuden a crecer y aprender en libertad en su vida afectiva y profesional.

La escuela no es sólo un lugar de aprendizajes técnicos y académicos; transmite valores y forma al alumnado en la sociedad en la que desearíamos desarrollar nuestras relaciones.

Nombrar los conflictos que surgen de las relaciones humanas y gestionarlos de forma asertiva; una educación sexual donde la sexualidad y los afectos que conlleva se vinculen a los deseos y las necesidades de relación, comunicación y placer; una orientación en ámbito profesional y vivencial valorando las experiencias y actividades de hombres y mujeres, así como los deseos y posibilidades de cada persona. Todas ellas son asignaturas necesarias no sólo para prevenir la violencia sino para aprender a vivir mejor.

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